Publicado el 21 de agosto de 2022. Por el equipo de SUNIX Capital.
Las acciones son pedazos de propiedad de una empresa: si compras una, pasas a ser dueño de una fracción de ese negocio. Ganas dinero si la empresa se vuelve más valiosa y su precio sube, o si reparte dividendos. También puedes perder si el precio cae, y en el peor caso, todo lo invertido.
Aquí vas a entender qué derechos te da una acción, de dónde sale su precio, qué son los dividendos, los resultados trimestrales y los splits, y qué revisar antes de comprar tu primera acción.
Una acción es una parte del capital de una empresa y te da derechos como dueño. Nicolás Palacios, fundador de SUNIX, la explica como un pedazo de pizza: la empresa es la pizza completa y cada acción es una porción. La diferencia es que una pizza tiene ocho pedazos y una empresa grande puede tener miles de millones.
Existen dos tipos principales:
Cuando compras una acción común no eres solo alguien que apuesta a un precio. Eres dueño de una parte del negocio, con sus ganancias y sus riesgos.
Se gana de dos formas: cuando el precio sube y vendes más caro de lo que compraste, o cuando la empresa te paga dividendos mientras mantienes la acción. Se pierde cuando el precio cae por debajo de lo que pagaste.
Ejemplo: una empresa ficticia, Nikos Company, tiene 100 acciones y cada una vale 100 dólares. La empresa completa vale 10.000 dólares. Anuncia un producto nuevo que el mercado cree que será un éxito, y la gente está dispuesta a pagar más: el precio sube a 120. Ahora la empresa vale 12.000 y tu acción ganó un 20%. Fíjate que el producto todavía no se vende; solo se anunció.
Si en cambio el producto decepciona y el precio baja a 80, tu acción pierde un 20%.
Dos ideas importantes:
El precio de una acción refleja lo que el mercado cree que valdrá la empresa en el futuro. Por eso sube con un anuncio antes de que exista una sola venta, y cae con una mala noticia aunque el negocio siga igual.
Si multiplicas el precio de la acción por la cantidad de acciones, obtienes la capitalización de mercado (market cap), que es el tamaño de la empresa en bolsa. Ejemplo: una acción de 100 dólares con 10 acciones en circulación da una capitalización de 1.000 dólares.
Según su tamaño, las empresas se suelen clasificar así:
Categoría | Capitalización de mercado aproximada | Qué suele implicar |
|---|---|---|
Small cap | Entre 300 y 2.000 millones de dólares | Más potencial de crecimiento y más variación |
Mid cap | Entre 2.000 y 10.000 millones de dólares | Punto intermedio |
Large cap | Más de 10.000 millones de dólares | Empresas establecidas, en general más estables |
Penny stock | Acciones que valen menos de 1 dólar | Muy especulativas y poco líquidas |
Ojo: una acción de 10 dólares no es más barata que una de 500. El precio por acción solo no dice nada; hay que compararlo con lo que gana la empresa.
Son tres conceptos que vas a escuchar apenas empieces a seguir acciones.
Dividendos. Son la parte de las utilidades que la empresa reparte a sus accionistas. Suelen pagarlos empresas maduras. Las empresas en etapa de crecimiento tienden a reinvertir todo en el negocio para crecer más rápido, y no reparten.
Resultados trimestrales. Las empresas abiertas en bolsa publican sus números cada trimestre: ingresos, costos, utilidad y utilidad por acción. Los analistas publican antes lo que esperan, y el precio reacciona según si la empresa supera o no esas expectativas. Una empresa puede tener muchos ingresos y aun así perder dinero. Nicolás advierte que operar justo en la entrega de resultados es de alto riesgo y no es para quien está partiendo.
Splits. Un split divide cada acción en varias. Si tenías una acción de 100 dólares y hay un split de uno a dos, pasas a tener dos acciones de 50. Es la misma pizza cortada en más pedazos: tu inversión vale lo mismo. El contrasplit hace lo contrario, junta varias acciones en una más cara.
Se compran a través de un intermediario: una corredora de bolsa, un bróker o una aplicación de inversión. Antes de elegir, conviene entender qué estás comprando realmente.
Para elegir dónde invertir, Nicolás propone revisar lo siguiente:
Sobre impuestos, la idea general es que vender con ganancia puede generar un impuesto y que los dividendos también pueden tributar. Las reglas cambian según el país y tu situación; verifica tu caso con el Servicio de Impuestos Internos (SII) o con un contador.
Se empieza por conocer tu tolerancia al riesgo, no por elegir una empresa. Nicolás repite en su canal la idea de un portafolio que te deje dormir tranquilo: si ver tu inversión caer un 20% te quita el sueño, estás asumiendo más riesgo del que puedes sostener.
Un camino razonable para partir:
Nicolás es transparente en que su propio portafolio es mucho más concentrado y riesgoso que lo que recomendaría a la mayoría. Tu portafolio tiene que calzar con tu perfil, no con el de otra persona.
Invertir en acciones parte por entender que eres dueño de algo que sube y baja, y que el riesgo se gestiona antes de comprar, no después de la caída. En SUNIX enseñamos a mirar las inversiones así: primero el riesgo y las reglas, después el potencial.
SUNIX Capital es el servicio de copy trading de SUNIX: replica en la cuenta del inversionista las operaciones de un trader humano, en proporción a su capital. El dinero queda en una cuenta a tu nombre, en tu bróker, y puedes retirarlo o desconectar la replicación cuando decidas. Eso no elimina el riesgo: las pérdidas se replican igual que las ganancias.
Si quieres tomar el control de tu capital, conoce SUNIX Capital en sunix.io.
Depende de la plataforma. Muchas permiten comprar fracciones de acciones con montos pequeños, así que no necesitas pagar el precio completo de una acción.
Una acción es parte de una sola empresa. Un ETF es un fondo que agrupa muchas acciones u otros activos y se transa en bolsa como una acción.
No. Con la acción real eres dueño y puedes votar en la junta. Un CFD es un derivado que replica el precio sin darte la propiedad.
Los accionistas cobran al final, después de los acreedores, y es común perder todo o casi todo lo invertido.
Si inviertes a largo plazo, revisarlas a diario suele generar ansiedad y malas decisiones. Una revisión periódica, por ejemplo con cada resultado trimestral, suele bastar.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoría financiera personalizada ni recomendación individualizada de inversión. Operar instrumentos apalancados implica un riesgo elevado de pérdidas, incluida la pérdida total del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
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Una acción es un pedazo de una empresa. Aquí ves cómo se gana y se pierde dinero con ellas, de dónde sale su precio y qué revisar antes de comprar la primera.
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