Publicado el 19 de marzo de 2023. Por el equipo de SUNIX Capital.
Una burbuja financiera es un alza de precios de un activo muy por encima de lo que justifican sus fundamentos, sostenida principalmente por la expectativa de que el precio siga subiendo. Cuando esa expectativa se rompe, el precio cae de forma rápida y profunda. Reconocerla es posible; saber cuándo se va a pinchar, casi imposible.
Aquí vas a entender cómo se forma una burbuja, qué señales la delatan, qué pasó en Japón y qué hacer con tus inversiones si crees que estás dentro de una.
Es un periodo en que el precio de un activo se despega de su valor razonable porque la gente compra no por lo que el activo produce, sino porque espera venderlo más caro a otro.
La historia tiene varias. La fiebre de los tulipanes en Holanda en 1637, la Compañía de los Mares del Sur en Inglaterra en 1720, las empresas puntocom en 2000 y el mercado inmobiliario de Estados Unidos que desembocó en la crisis de 2008. Cambian el activo y la época. El patrón se parece.
Nicolás Palacios, fundador de SUNIX, lo ha tratado varias veces en su canal a partir de una pregunta que se repite en los mercados: ¿viene la madre de todas las burbujas? Su respuesta nunca es un sí o un no. Es un método para pensarlo.
Se forma cuando se juntan una historia convincente, dinero barato y un alza de precios que atrae a más compradores, que a su vez empujan el precio más arriba.
Los economistas Hyman Minsky y Charles Kindleberger describieron etapas que se repiten:
El combustible casi siempre es el crédito barato. Tasas de interés bajas y estímulos económicos hacen que endeudarse sea fácil y que el ahorro tradicional rinda poco, así que el dinero busca activos que suban. Nicolás lo conecta con lo ocurrido desde 2020: dos años de tasas mínimas y estímulos enormes para enfrentar la pandemia, que empujaron los precios de acciones, propiedades y criptomonedas. El Nasdaq, por ejemplo, más que se duplicó entre el piso de marzo de 2020 y fines de 2021.
Japón vivió a fines de los años 80 una de las burbujas más grandes de la historia, y más de 33 años después su principal índice bursátil, el Nikkei, todavía no recupera el máximo de 1989.
La secuencia que repasa Nicolás es la siguiente. En 1986 el banco central de Japón bajó las tasas de interés para estimular la economía. Funcionó demasiado bien: acciones y propiedades se dispararon. Cuando llegó el momento de subir las tasas, en 1987, dudó por el desplome de la bolsa de Estados Unidos de ese año, el llamado lunes negro. Los precios siguieron subiendo. El Nikkei se multiplicó más de tres veces en unos cuatro años, las acciones llegaron a cotizar cerca de 60 veces sus utilidades y se llegó a decir que los terrenos del Palacio Imperial de Tokio valían más que todo el suelo de California.
Después vino la caída. El Nikkei llegó a perder más de 80% desde su peak. Y aquí está la parte que la hizo tan larga: a medida que los precios caían, los inversionistas y las familias guardaban más efectivo en vez de invertir o gastar. Sin demanda, los precios bajaban más, lo que reforzaba la decisión de guardar. Nicolás lo describe como un espiral de la muerte.
Otros factores lo prolongaron: una población que envejece y trabajadores que se retiran, poca inmigración, dependencia de la energía importada y muchas empresas zombis, que solo sobreviven gracias a apoyo estatal y frenan la innovación.
Ninguna señal sola confirma una burbuja, pero cuando varias aparecen juntas, el riesgo es alto.
Señal | Qué mirar |
|---|---|
Valorizaciones extremas | Precio muy por encima de utilidades, arriendos o flujos, comparado con su historia |
Alzas muy rápidas | Precios que se duplican o triplican en meses sin un cambio equivalente en los resultados |
Crédito barato y deuda | Gente y empresas endeudándose para comprar el activo |
Participación masiva | Personas que nunca invirtieron entrando por primera vez, por recomendación de amigos |
Nueva era | La frase "esta vez es distinto" para justificar cualquier precio |
Salidas a bolsa de empresas sin utilidades | Mercado dispuesto a pagar cualquier cosa por una historia |
La valorización es la señal más medible. Nicolás compara la relación precio/utilidad (P/E) del Japón de 1989, cerca de 60 veces, con la del índice S&P 500 de Estados Unidos, que ronda las 20 veces frente a un promedio histórico cercano a 16. Más cara que el promedio, sí; nada parecido a Japón. Eso no descarta caídas fuertes. Solo pone el riesgo en proporción.
Casi nunca con precisión, y equivocarse en el cuándo puede costar tanto como equivocarse en el qué.
El caso que analiza Nicolás es el de Michael Burry, el inversionista que se hizo famoso por apostar contra el mercado inmobiliario antes de 2008, historia que llegó al cine con La gran apuesta. Desde entonces, Burry ha advertido sobre caídas y burbujas muchas veces. En 2021 habló de la mayor burbuja especulativa de la historia. Sus defensores dicen que acierta, pero con años de desfase. Sus críticos lo comparan con el cuento de Pedrito y el lobo: si anuncias una caída todos los años, algún año vas a tener razón.
Nicolás reconoce que Burry actúa en coherencia con lo que dice y mueve su portafolio de acuerdo con sus advertencias, por ejemplo hacia empresas de consumo básico, que suelen resistir mejor en recesión. Pero advierte el problema de fondo: seguir cada predicción de caída te puede dejar fuera del mercado durante años de alzas. Hay una frase que se le atribuye a Keynes y resume el riesgo: el mercado puede seguir siendo irracional más tiempo del que tú puedes seguir siendo solvente.
Lo más útil no es adivinar el pinchazo, sino tener una estrategia que funcione aunque llegue.
Primero, asume que las décadas perdidas existen. El índice Dow Jones recién recuperó en 1954 el máximo de 1929. Quien compró acciones de Estados Unidos en el peak de 2000 esperó más de una década para ver ganancias sostenidas. Y 2022 ya mostró cómo se desinfla la euforia cuando suben las tasas: el Nasdaq cayó cerca de un tercio en el año.
Segundo, promediar. Nicolás insiste en invertir montos fijos de forma periódica en vez de todo de una vez. Así compras más unidades cuando el precio está bajo.
Ejemplo: tienes 1.200.000 pesos. Opción A: los inviertes todos en el peak, con el precio en 100. Opción B: inviertes 100.000 cada mes durante un año en que el precio cae de 100 a 50 y vuelve a 100 (100, 90, 80, 70, 60, 50, 50, 60, 70, 80, 90, 100).
Estrategia | Unidades compradas | Costo promedio | Valor al final (precio 100) |
|---|---|---|---|
Todo en el peak | 12.000 | 100 | 1.200.000 |
Promediando cada mes | 16.913 | 71 | 1.691.300 |
El precio terminó donde partió. Quien promedió quedó arriba porque compró barato en la caída. Si el precio no se recupera, ambas estrategias pierden, pero la segunda pierde menos. Promediar reduce el daño de entrar en el peor momento; no lo elimina.
Tercero, ordena tu casa. Nicolás recomienda recortar gastos y ser más precavido cuando nadie sabe lo que viene. Y separa tu capital: él mantiene su portafolio de largo plazo promediando en activos que estudió, y deja el trading solo para una parte de capital de riesgo, no para el grueso de su patrimonio. Su principio: el tiempo en el mercado le gana al timing del mercado.
Se conecta con la idea de tener reglas antes de que llegue la euforia o el pánico. Las burbujas se inflan y se pinchan por emociones colectivas; lo que protege a cada inversionista es saber cuánto arriesga, en qué y por qué.
En SUNIX partimos siempre por la gestión del riesgo. SUNIX Capital es el servicio de copy trading de SUNIX: replica en la cuenta del inversionista las operaciones de un trader humano, en proporción a su capital. El dinero queda en una cuenta a nombre del inversionista, en su bróker, y puede retirarlo o desconectar la replicación cuando quiera. Las pérdidas se replican igual que las ganancias, así que conviene definir qué parte de tu capital es de largo plazo y cuál puedes exponer a más riesgo.
Si quieres tomar el control de tu capital, conoce SUNIX Capital en sunix.io.
Entre las más citadas están los tulipanes en 1637, las puntocom en 2000, la inmobiliaria de 2008 y la de Japón a fines de los 80, que dejó décadas de estancamiento.
Es un periodo de diez años o más en que un índice termina en el mismo nivel o más abajo que al inicio, como le pasó a quien compró acciones de Estados Unidos en el peak de 2000.
Sí, apostó contra el mercado inmobiliario antes de la crisis. Desde entonces ha anunciado varias caídas, y no todas llegaron cuando ni como las describió.
Salir por completo supone acertar dos veces: cuándo salir y cuándo volver. Muchos inversionistas prefieren promediar y ajustar su nivel de riesgo en vez de intentar adivinar.
Reduce el daño de invertir todo en el peor momento, porque compras más barato durante la caída. No evita pérdidas si el activo nunca se recupera.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoría financiera personalizada ni recomendación individualizada de inversión. Operar instrumentos apalancados implica un riesgo elevado de pérdidas, incluida la pérdida total del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
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Una burbuja financiera es un alza de precios muy por encima de lo que justifican los fundamentos, sostenida por la expectativa de que siga subiendo. Qué señales la anticipan y qué enseñan Japón, las puntocom y 2008.
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