Publicado el 9 de agosto de 2022. Por el equipo de SUNIX Capital.
Minar criptomonedas en casa es rentable solo cuando lo que produce el equipo, al precio actual de la moneda, supera con holgura el costo de la electricidad y alcanza a pagar el equipo en un plazo razonable. Esa cuenta cambia todos los días, porque el precio de la moneda y la dificultad de la red se mueven sin pedirte permiso.
Aquí vas a entender cómo funciona la minería, qué variables deciden si te conviene y cómo calcular tu punto de equilibrio antes de gastar un peso en un rig.
La minería de criptomonedas es el proceso en que computadores especializados resuelven cálculos matemáticos para validar transacciones y, a cambio, reciben monedas nuevas como recompensa.
Nicolás Palacios, fundador de SUNIX, lo explica con una comparación simple en su canal: para sacar oro de una mina necesitas maquinaria pesada, y para sacar bitcoin de una mina digital también necesitas equipos de alta tecnología. Esos equipos compiten por encontrar un resultado. El que lo encuentra primero agrega el siguiente bloque a la cadena y cobra la recompensa.
Ese mismo trabajo es el que protege la red. Se llama prueba de trabajo o proof of work: para alterar el registro, alguien tendría que gastar más energía que todos los mineros honestos juntos. Bitcoin funciona así, igual que otras monedas que usan este mecanismo.
Dos conceptos que vas a ver en cualquier calculadora:
Para minar en casa necesitas un equipo dedicado, y hay dos tipos: los ASIC, máquinas diseñadas para un solo algoritmo, y los rigs de tarjetas de video (GPU), que pueden cambiar de moneda.
Bitcoin se mina casi por completo con ASIC en granjas industriales con electricidad barata. Un computador casero no compite ahí. La minería doméstica se ha hecho sobre todo con rigs de GPU, que minan monedas cuyo algoritmo todavía les permite competir.
Un rig de GPU tiene piezas conocidas: placa madre, procesador básico, memoria RAM, una fuente de poder con margen, risers para conectar las tarjetas, un pendrive con el sistema operativo de minería, ventiladores y un marco abierto. Lo caro son las tarjetas. En sus videos, Nicolás mostró un rig básico con una sola tarjeta por cerca de 1.000 dólares y otros de seis tarjetas que costaron varias veces eso.
Un detalle que casi nadie anticipa: no todas las tarjetas sirven igual. La marca, el modelo y hasta la versión importan. Algunos fabricantes limitaron por software la capacidad de minar de ciertas series, así que dos tarjetas con el mismo nombre pueden rendir muy distinto.
Se calcula restando al ingreso mensual estimado el costo mensual de la electricidad, y dividiendo el costo del equipo por esa diferencia para saber en cuántos meses lo recuperas.
La fórmula base:
Ojo con el consumo. Los paneles de minería suelen mostrar solo lo que gastan las tarjetas. Nicolás recomienda sumar al menos 150 watts por el resto del equipo. Y usa el precio del kWh de tu boleta con todos los cargos incluidos, no el número más bajo que encuentres.
Ejemplo: un rig de 3.000 dólares que consume 750 watts en total, con electricidad a 0,15 dólares por kWh. Consume 0,75 × 24 × 30 = 540 kWh al mes, o sea, 81 dólares de luz. Si la calculadora dice que, al precio de hoy, produce 180 dólares al mes, la utilidad es 99 dólares y recuperas el equipo en unos 30 meses.
Ahora mira qué pasa si el precio de la moneda cae y todo lo demás sigue igual:
Escenario | Ingreso mensual | Luz | Utilidad | Meses para recuperar 3.000 USD |
|---|---|---|---|---|
Precio actual | 180 USD | 81 USD | 99 USD | ~30 |
Precio cae 40% | 108 USD | 81 USD | 27 USD | ~111 |
Precio cae 55% | 81 USD | 81 USD | 0 USD | Nunca |
La luz no baja cuando el precio baja. Por eso la rentabilidad de la minería es mucho más sensible al precio de lo que parece en la primera cuenta.
El precio de la moneda es la variable que más pesa, y es justo la que no controlas.
Nicolás mostró sus números abiertos durante más de un año. Cuando armó uno de sus rigs, el ether cotizaba sobre 3.000 dólares y la planilla decía que el equipo se pagaba en poco más de un año. Doce meses después, el precio había caído a cerca de la mitad y lo minado equivalía más o menos a la mitad del costo del equipo. La máquina funcionó todo el año, 24 horas al día. Lo que cambió fue el mercado.
Su lectura fue honesta: una planilla aguanta cualquier número. Puedes simular que la moneda vuelve a su máximo o que se duplica, y el punto de equilibrio se acorta en la pantalla. Eso no cambia lo que vale hoy lo que ya minaste.
Hay dos factores que suavizan la cuenta, y conviene mirarlos con frialdad:
Cambia la ecuación de casi todos los mineros caseros con GPU, porque Ethereum ha sido la moneda más minada con tarjetas de video y está anunciado su paso a prueba de participación, o proof of stake.
El cambio, conocido como el Merge, está previsto en principio para septiembre. Desde ese momento, en Ethereum ya no se validarían bloques con poder de cálculo, sino con monedas bloqueadas como garantía. Los rigs de GPU tendrían que moverse a otras monedas que sigan usando prueba de trabajo.
Nicolás lo planteó sin rodeos: se van a poder minar otras criptomonedas, pero probablemente no sea igual de rentable que antes. Cuando miles de mineros apunten sus tarjetas a monedas más chicas, la dificultad de esas redes va a subir y el pago por tarjeta va a bajar. Habrá un periodo de incertidumbre en que nadie sabe cuál conviene, y los sitios que comparan rentabilidad en tiempo real se vuelven la herramienta principal.
Los riesgos que la calculadora no muestra son operativos: calor, ruido, fallas, tarifas eléctricas y la dificultad de comprar las piezas correctas.
Hay un punto que Nicolás repite: él entró a la minería porque cree en la tecnología y porque le entretiene armar computadores, no solo por la plata. Si esa parte no te gusta, cada falla a las tres de la mañana se va a sentir más cara.
Se conecta en la forma de pensar: antes de poner capital, entiendes qué variables controlas, cuáles no y cuánto podrías perder si el escenario cambia. En minería no controlas el precio ni la dificultad. En cualquier inversión pasa algo parecido.
En SUNIX partimos siempre por el riesgo, no por la ganancia estimada. SUNIX Capital es el servicio de copy trading de SUNIX: replica en la cuenta del inversionista las operaciones del trader del sistema, en proporción a su capital. Tu plata queda en una cuenta a tu nombre, en tu bróker, y puedes retirarla o desconectar la replicación cuando quieras. Las pérdidas se replican igual que las ganancias, así que entender el riesgo antes de entrar es parte del trato.
Si quieres tomar el control de tu capital, conoce SUNIX Capital en sunix.io.
En la práctica no. Bitcoin se mina con máquinas ASIC en granjas industriales y un computador casero no alcanza a competir con ellas.
Depende de las tarjetas. Suma lo que consumen las GPU más unos 150 watts por el resto del equipo, multiplícalo por las horas del mes y por el precio del kWh de tu boleta.
Tendrán que minar otras monedas que sigan usando prueba de trabajo. Es probable que la rentabilidad baje, porque más mineros van a competir en redes más chicas.
Son dos decisiones distintas. Minar cubre tus costos; guardar lo minado es apostar a que el precio suba, con el riesgo de que baje.
Puede haber efectos tributarios y el tratamiento no siempre es claro. Lo correcto es verificarlo con el SII o con un contador antes de partir.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoría financiera personalizada ni recomendación individualizada de inversión. Operar instrumentos apalancados implica un riesgo elevado de pérdidas, incluida la pérdida total del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
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Minar en casa puede ser rentable o una forma cara de calentar tu pieza. Depende de cuatro números: costo del equipo, consumo eléctrico, precio de la moneda y dificultad de la red.
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