Publicado el 26 de febrero de 2023. Por el equipo de SUNIX Capital.
El destructor de riqueza del que casi nadie habla es el auto, sobre todo uno más caro de lo que tu ingreso permite. Su precio es solo la entrada: depreciación, combustible, seguro, mantenciones, permisos y crédito hacen que el costo real de tenerlo sea mucho mayor que lo que pagaste por él.
Vas a ver por qué el auto pesa tanto en el presupuesto, cuánto cuesta de verdad al año y cuatro formas concretas de gastar menos en él, incluida la opción que pocos consideran: no tenerlo.
El auto es el mayor destructor de riqueza porque es el gasto grande que más depende de tu decisión y no de una necesidad. Casi todas las familias, en cualquier país, tienen los mismos gastos principales: primero el hogar, después el transporte, las cuentas de la casa y la comida. De esos, el que más varía de persona a persona es el transporte, y dentro de él, el auto.
La razón es el estatus. Mucha gente mide el éxito por el auto que maneja, y por eso compra uno más caro de lo que corresponde a su ingreso. Se siente bien al principio. Después se convierte en una carga mensual.
Nicolás Palacios, fundador de SUNIX, lo reconoce en primera persona: lo primero que pensó cuando le llegó un bono grande fue qué auto se iba a comprar. Tuvo la suerte de poder pagarlo al contado, y aun así fue una mala decisión. La mayoría ni siquiera tiene el dinero para pagarlo de una vez y termina endeudándose.
Hay un costo que no aparece en ninguna planilla: la salud mental. Si pagas cuotas de un auto que no te corresponde, necesitas más trabajo para sostenerlo y vives con miedo de perder tu empleo, porque las cuotas no esperan.
Tener un auto cuesta mucho más que su precio, porque al valor de compra se suman cada año la depreciación, el combustible, el seguro, las mantenciones, los permisos y, si lo financiaste, los intereses. Nicolás usa datos de Estados Unidos porque están bien medidos, pero advierte que las proporciones se parecen en todos lados.
Ejemplo: un auto nuevo de 15.000.000 de pesos, con cifras redondas e ilustrativas para su primer año. Las tuyas dependen del modelo, la comuna y cuánto lo uses.
Costo anual | Monto aproximado |
|---|---|
Depreciación (15% del valor en el primer año) | 2.250.000 |
Bencina (100.000 al mes) | 1.200.000 |
Intereses del crédito automotriz | 1.000.000 |
Seguro (45.000 al mes) | 540.000 |
TAG y estacionamientos (40.000 al mes) | 480.000 |
Mantenciones y reparaciones | 400.000 |
Permiso de circulación, seguro obligatorio y revisión técnica | 400.000 |
Total | 6.270.000 |
Son más de 520.000 pesos al mes. Mucha gente solo mira la cuota y la bencina, y no ve que la depreciación, la parte que no sale de tu bolsillo cada mes, suele ser el costo más grande.
La depreciación es el costo más grande porque un auto nuevo pierde una parte importante de su valor apenas sale de la automotora, y sigue perdiendo rápido los primeros años. No lo ves en tu cuenta, pero lo pagas el día que vendes.
La solución es comprar usado en el punto justo. Nicolás lo llama el punto dulce: un auto de 3 a 4 años, idealmente con menos de 50.000 kilómetros. A esa edad todavía es de buena calidad, pero ya absorbió la mayor parte de la caída de precio. Otro pagó la depreciación por ti.
Conviene comprarlo al contado, porque el financiamiento automotriz suele tener tasas altas y le suma al auto un costo que no te da nada a cambio. En el ejemplo anterior, los intereses son el tercer costo más grande del año.
Nicolás Palacios lo explica así en su canal: lo peor que puedes hacer es financiar un auto nuevo con crédito. Lo ideal es tener el dinero y, además, que sea usado.
Una regla práctica: si no puedes pagar el auto al contado, probablemente no es el auto para tu situación actual. Uno más barato que puedas pagar sin deuda te deja con el mismo servicio de transporte y sin cuotas.
Gastas menos si usas menos el auto, cotizas el seguro con frecuencia y eliges bien dónde haces las mantenciones.
Bencina. Suena obvio, pero funciona: moverte menos en auto. Bicicleta, transporte público o caminar, y aprovechar para escuchar podcasts mientras tanto. Nicolás usa muy poco el auto; la mayoría de sus trayectos son en bicicleta o a pie, más por estilo de vida y por evitar el tráfico que por ahorro.
Seguro. Es necesario, porque chocar sin seguro sale muy caro. El truco es anotar en tu calendario volver a cotizar cada 6 o 12 meses, llamar y negociar. Aplica a todos tus servicios: internet, plan de celular, cuentas del hogar. Negociar es más fácil de lo que crees y suele ser de lo más rentable que puedes aprender.
Mantenciones. Hay que hacerlas, pero puedes elegir talleres alternativos más baratos que el servicio oficial. Revisa antes si eso afecta la garantía. Algunas tareas simples, como cambiar el aceite, se aprenden en videos en pocos minutos. A lo largo de décadas de manejo, hacerlo tú mismo suma mucho dinero.
Ojo con el costo alternativo de tu tiempo. A Nicolás no le conviene cambiar el aceite él mismo, porque su hora vale más que lo que ahorra. Depende de cuánto ganas tú. Ponerle precio a tu tiempo es clave para estas decisiones: a veces hacer una fila para conseguir algo gratis te cuesta más de lo que vale.
Para muchas personas, la mejor decisión financiera es no tener auto o vivir más cerca de donde pasan el día. El auto es comodidad, y la comodidad es un lujo.
Nicolás tiene auto y lo va a seguir teniendo: le sirve para ir a la playa o moverse lejos con su hija sin depender de nadie. Pero conoce a varias personas que no tienen auto y viven perfectamente. Con transporte público, aplicaciones de traslado o arriendo de largo plazo, hay alternativas que conviene comparar con el costo real.
Vivir más cerca del trabajo o del colegio de tus hijos también cuenta. Aunque la vivienda salga algo más cara, ahorras combustible, desgaste del auto y, sobre todo, tiempo. Para quien valora mucho su tiempo, pagar un 10, 20 o 30% más por una propiedad bien ubicada puede tener sentido.
Ejemplo: si pasas de un auto que te cuesta 520.000 pesos al mes a un esquema de transporte de 220.000, liberas 300.000 al mes. Son 3.600.000 al año y 18.000.000 en cinco años, antes de cualquier rentabilidad.
Se conecta por el orden y el control. Cada peso que no se va en un auto más caro de lo necesario es un peso que vuelve a tu control. En SUNIX partimos siempre por lo mismo: primero ordenas tu plata, después decides cómo invertirla.
SUNIX Capital es el servicio de copy trading de SUNIX: replica en la cuenta del inversionista las operaciones de un trader humano, en proporción a su capital. El capital queda en una cuenta a tu nombre, en tu bróker; SUNIX no lo recibe ni lo custodia, y puedes retirarlo o desconectar la replicación cuando quieras. Las pérdidas se replican igual que las ganancias, así que solo tiene sentido con dinero que ya pasó por deudas al día y fondo de emergencia.
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Desde el punto de vista financiero, un usado de 3 a 4 años y con pocos kilómetros suele convenir más, porque la mayor parte de la depreciación ya ocurrió. Revisa bien su estado y su historial antes de comprar.
No hay un porcentaje universal, pero conviene sumar todos los costos, no solo la cuota. Si el total pone en riesgo tu ahorro o tus gastos básicos, el auto es más caro de lo que tu ingreso permite.
Puede salir más barato, pero revisa si afecta la garantía. Fuera de la garantía, un taller alternativo confiable suele ser una buena opción.
Depende del uso y del contrato. Compara el costo total del arriendo con el costo real de tener un auto propio, incluida la depreciación.
Porque, en la mayoría de los casos, te saca dinero todos los meses y pierde valor con el tiempo, en vez de generarte ingresos.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoría financiera personalizada ni recomendación individualizada de inversión. Operar instrumentos apalancados implica un riesgo elevado de pérdidas, incluida la pérdida total del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
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El mayor destructor de riqueza de muchas familias no es un vicio ni un lujo evidente: es el auto, sobre todo uno más caro de lo que el ingreso permite. Aquí ves cuánto cuesta de verdad y cómo gastar menos en él.
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