Publicado el 8 de septiembre de 2022. Por el equipo de SUNIX Capital.
Cómo salir de las deudas se resume en un proceso: saber exactamente cuánto debes y a quién, dejar de sumar deuda nueva, bajar tu estilo de vida y pagar con un método ordenado, como la bola de nieve o la avalancha. Depende menos de cuánto ganas y más de la decisión y la constancia.
Vas a ver ese proceso paso a paso a partir de un caso real y extremo: el de Romina Capetillo, que llegó a deber 40 veces su ingreso.
Sí, se puede salir incluso de deudas muy grandes, pero toma tiempo, orden y un cambio de hábitos profundo. Romina Capetillo, educadora financiera e invitada al canal de Nicolás Palacios, fundador de SUNIX, es la prueba.
Su historia parte con algo que le pasa a mucha gente. Entró a trabajar en una compañía de seguros sin saber casi nada de finanzas, le empezó a ir bien, y mientras más ganaba, más gastaba. Quería mejorar su estándar de vida, algo legítimo, pero lo sostuvo con tarjetas de crédito y créditos de consumo. En paralelo, ella y su marido intentaron varios emprendimientos, y cuando un proyecto no despegaba, tomaban otro crédito para sacarlo adelante. Soltar un emprendimiento cuesta mucho.
Llegó un punto en que la deuda sumaba 40 veces sus ingresos. Terminaron viviendo con su papá. En plena crisis, viendo una película animada con sus hijas, escuchó una frase que la marcó: lo bueno de tocar fondo es que desde ahí solo queda subir. Ese fue su punto de partida.
Con los años pasó a enseñar finanzas personales, y su caso sirve justamente porque lo vivió.
Ganar más plata no te saca de las deudas si no cambias la forma en que gastas. Romina lo repetía como excusa: si ganara más, se solucionarían mis problemas.
La realidad la desmintió. Cuando vendieron su departamento, recibieron una suma importante. Pagaron algunas deudas, se pusieron al día con otras, dejaron otras sin pagar y se fueron de viaje. Más plata no resolvió nada, porque el hábito seguía intacto.
Nicolás lo confirma desde otro ángulo: conoce personas que ganan muchísimo y están atrapadas en su trabajo, sin poder dejarlo, cometiendo errores financieros por falta de educación financiera. El problema casi nunca es solo el ingreso.
El primer paso para salir de las deudas es mirar tus números: cuánto debes, a quién, a qué tasa y con qué cuota. Romina no tenía idea. No abría los correos de cobranza ni las cartas. Sabía que debía, pero lo evitaba.
1. Decide en serio. Salir de deudas grandes exige sacrificio, orden y método, y es un proceso de mediano o largo plazo. Si esperas resolverlo en dos meses, vas a abandonar.
2. Haz la lista completa. Una fila por deuda, con acreedor, saldo total, tasa de interés, cuota mensual y si está al día o atrasada. En Chile puedes pedir gratis, con tu Clave Única, un informe oficial con tus deudas en bancos y otras instituciones financieras, que sirve como punto de partida.
3. Mira el total a la cara. Cuando Romina y su marido sumaron todo, vieron el 40. Asusta, pero es el único número desde el cual se puede planificar.
4. Hazlo visible. Un familiar les aconsejó poner la deuda total en una planilla, en grande, y actualizarla cada mes. Ver el número bajar de 10 a 9, a 8, los motivaba. Una especie de teletón al revés.
Dejas de endeudarte cortando las fuentes de deuda nueva, bajando tu estilo de vida y hablándolo con tu entorno. Pagar deudas viejas mientras sumas nuevas es llenar un balde con un hoyo.
Sin tarjetas por un tiempo. Romina terminó bloqueada en todas partes y vivió unos tres años solo con una cuenta básica, sin crédito. Fue forzado, pero la obligó a administrar mejor. Se puede vivir sin tarjeta mientras sales del hoyo.
Hablarlo. Antes lo ocultaban todo. Cuando empezaron a decir que no podían ir a una salida porque no tenían plata, se abrieron puertas: su suegra los apoyaba con mercadería, sus hermanas se llevaban a sus hijas de paseo y los amigos pasaron a juntarse en la casa en vez de en lugares caros. Además, apareció gente que les contó que había pasado por lo mismo.
Bajar el estilo de vida, aunque duela. Lo que más le costó a Romina fue cambiar a su hija de colegio. Ella había estudiado toda su vida en un colegio municipal y sentía que su hija necesitaba lo que a ella le faltó. Entendió que había que trabajar ese dolor propio: tu hijo no necesita necesariamente lo que tú sentiste que te faltó. Resistirse a bajar lo que tanto costó construir es natural, pero sostenerlo con deuda es construir en negativo.
Conviene el método que vas a sostener. En números, la avalancha cuesta menos; en la práctica, la bola de nieve suele funcionar mejor para quien necesita ver avances rápido.
Método | Qué pagas primero | Ventaja | Cuándo conviene |
|---|---|---|---|
Bola de nieve | La deuda más chica | Cierras deudas rápido y te motivas | Cuando la motivación es el problema |
Avalancha | La deuda con mayor tasa | Pagas menos intereses en total | Cuando tienes capacidad de pago y disciplina |
En ambos casos pagas la cuota de todas las deudas y concentras todo el dinero extra en una sola, hasta cerrarla. Después pasas ese monto a la siguiente.
Ejemplo con cifras redondas y tasas ilustrativas: tienes una tarjeta de casa comercial de 300.000 pesos al 25% anual, una línea de crédito de 1.200.000 al 35% anual y un crédito de consumo de 4.000.000 al 18% anual. Además de las cuotas, puedes destinar 150.000 extra al mes.
Romina eligió la bola de nieve. Partieron por las tarjetas de casas comerciales, las más chicas, y en dos meses ya habían cerrado dos. Psicológicamente, eso la motivó a seguir. Con la avalancha, la deuda más cara era tan grande que sentía que nunca avanzaba. De hecho, esa deuda grande la refinanció tres veces, y al final le salió mucho más cara porque no tenía capacidad de pago. La avalancha sirve cuando esa capacidad existe.
Si una deuda llega a cobranza judicial, a los intereses se suman gastos de cobranza, abogados y costas, y la presión de una demanda. La deuda más grande de Romina terminó así, con orden de embargo incluida.
Después de unos dos años, negoció y pagó bastante menos de lo que le cobraban con todos los recargos, pero más de lo que debía originalmente. No es una estrategia recomendable: el costo total subió y vivió todo ese tiempo con la amenaza encima. La lección es negociar antes, cuando todavía tienes margen, pidiendo siempre el costo total de cualquier repactación.
En Chile existe además un procedimiento de renegociación para personas deudoras ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento. Si tu situación es grave, revisa si aplica a tu caso con asesoría profesional.
Un mal historial te sigue por años. Romina ya no tiene deudas y paga todo con tarjeta de crédito, siempre el total, pero le ha costado conseguir un crédito hipotecario por su pasado. Y cuando necesitó arrendar estando en morosidad, la rechazaron varias veces, hasta que un dueño aceptó después de que ella le explicara su situación con total transparencia. Para Romina ese fue el cambio mental: dejar la queja y hacerse cargo. Nadie te va a sacar de tus deudas por ti.
Se conecta por el orden. Salir de las deudas es el paso previo a cualquier decisión de inversión: invertir mientras pagas deuda cara es perder por un lado lo que intentas construir por el otro. En SUNIX partimos siempre por lo mismo: primero ordenas tu plata, después decides cómo invertirla.
SUNIX Capital es el servicio de copy trading de SUNIX: replica en la cuenta del inversionista las operaciones de un trader humano, en proporción a su capital. Las pérdidas se replican igual que las ganancias, así que nunca es una salida para las deudas ni un lugar para plata prestada. Tiene sentido después, con capital propio, que queda en una cuenta a tu nombre, en tu bróker, y que puedes retirar o desconectar cuando quieras.
Si quieres tomar el control de tu capital, conoce SUNIX Capital en sunix.io.
Puede convenir si la tasa del crédito es claramente menor y cierras las tarjetas para no volver a usarlas. Si sigues usándolas, terminas con las dos deudas.
Depende del monto, de tu ingreso y de cuánto puedas destinar cada mes. Con deudas grandes suele tomar años, por eso ayuda medir el avance y celebrar cada deuda cerrada.
Conviene mantener un colchón mínimo para imprevistos, así no vuelves a endeudarte ante cualquier gasto. Todo lo demás puede ir a pagar la deuda más urgente.
Contacta a tus acreedores antes de atrasarte más y pide opciones de repactación con el costo total por escrito. Si la situación es grave, busca asesoría sobre los procedimientos de renegociación que existen.
Es más difícil, pero no imposible. Ser transparente con el dueño sobre tu situación y ofrecer garantías puede marcar la diferencia.
Este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoría financiera personalizada ni recomendación individualizada de inversión. Operar instrumentos apalancados implica un riesgo elevado de pérdidas, incluida la pérdida total del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
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Romina Capetillo llegó a deber 40 veces su ingreso y logró salir. A partir de su historia, aquí ves el proceso completo: mirar tus números, dejar de endeudarte, elegir un método de pago y negociar a tiempo.
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